sábado, septiembre 19, 2015

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Hay dos maneras de caminar en la madrugada, una al final del día y otra al comienzo. Me parece más bonita la primera, es como si el mundo se fuese a dormir contigo y todo el trajín, la bulla, el revoloteo de energía de las últimas horas se asentaran en el pavimento. La luz parece que se demorara más en llegar y el viento es fresco. La gente duerme y uno es la única persona en el planeta despierta, la única que puede presenciar ese momento que nadie más ha visto ni verá. El tiempo no existe convencionalmente y la madrugada no es comienzo ni final, sólo es. Es un momento. Es un momento que nadie te puede quitar.