miércoles, septiembre 30, 2015

5

El color del bosque húmedo. Ese verde oscuro pero no muerto. Verde que huele a agua y tierra. Lo extraño, estar rodeada de silencio y tantos sonidos al tiempo, con la luz colándose como pueden y siendo interrumpidas por mi rostro. A veces pienso que esos recuerdos realmente no existen y son sólo episodios que mi imaginación forjó y que ya no quiero dejar ir. Todo es tan muerto dentro de cuatro paredes.

miércoles, septiembre 23, 2015

4

"By the time I woke up the green grass had turned brown, the rooted trees had fallen flat, and that old warm wind now stung my face. I would have been more upset, but the landscape died in the prettiest palette. And even the rot smelled sweet."

Que mi mano toque mi rostro y sentir como la piel de otra persona está ahí, nunca dejará de ser fascinante. Vivir los recuerdos de las maneras más coloridas y tormentosas cuando se es el único que los tiene, cuando se es el único que los vivió, sintió. Es impresionante lo mucho que mi cerebro alberga y que mi cuerpo puede interpretarle, lo sincronizado y armonioso que es todo para hacerme sentir las cosas más mínimas y nimias, y a la vez hacerme querer morir porque lo que siento es insoportable. Que mi mente y percepción del ser, y lo físico y mi cuerpo no sean uno, sino que estén juntos, como compañeros, a veces dejando ganar al otro, a veces odiando la convivencia, pero siempre juntos. Que cuando uno de esos dos se aflige y se esconde (o, a mi gran pesar, se ausenta sin razón alguna) el otro desesperado le busca, se transforma, modifica su sistema porque le extrañe, le quiere, le necesita. No hay nada más maravilloso como el sentimiento de poder experimentar. Gracias a las estrellas aún puedo sentir.

sábado, septiembre 19, 2015

3

Hay dos maneras de caminar en la madrugada, una al final del día y otra al comienzo. Me parece más bonita la primera, es como si el mundo se fuese a dormir contigo y todo el trajín, la bulla, el revoloteo de energía de las últimas horas se asentaran en el pavimento. La luz parece que se demorara más en llegar y el viento es fresco. La gente duerme y uno es la única persona en el planeta despierta, la única que puede presenciar ese momento que nadie más ha visto ni verá. El tiempo no existe convencionalmente y la madrugada no es comienzo ni final, sólo es. Es un momento. Es un momento que nadie te puede quitar.

lunes, septiembre 14, 2015

2

Tengo fotos que nunca nadie más va a ver. Fotos que tomé que son merecedoras de un marco y un lugar en la pared. Fotos que matan cualquier photoshop de lo lindas que son. De lo lindos que salimos. Pero esas fotos son mías, son para cuando estoy triste y lo odio, para cuando me doy cuenta de todo lo mal que me hizo pasar. Porque fue un terrible novio pero es una gran persona, y esas fotos me recuerdan que hay alguien que tiene metas y miedos, que tiene gustos particulares, que se cuestiona sobre sí y sobre el mundo. Una persona. Fuera de todo lo que hubo en nuestro vínculo, existe alguien y humanizar ese alguien me hace perdonar. Y perdonar me hace sanar. Y sanar es lo que necesito.

Hoy cuando iba en el bus, odiando mi enfermedad (que en cualquier momento me iba a traicionar y hacerme desmayar entre desconocidos), me di cuenta que esa cotidianidad es preciada, que cada maldición que le hago a la sociedad por esas nimiedades es lo que hace tan rica mi propia burbuja. Sólo cuando he sudado porque la temperatura de Cali es exageradamente alta, cuando he tenido sed y no hay agua en el campus, cuando me irrita caminar un kilómetro para poder abordar un vehículo que me lleve a mi casa, sólo cuando eso pasa puedo deleitarme con la incomodidad de mi cama y el fuerte sonido que hace el ventilador. Y nada está bien pero todo estará bien.

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Voy a comenzar con algo que había escrito en mi anterior blog. 

"Tengo un ritual para las cosas que siempre hago, las que son diarias, y las que son casi diarias. También tengo un ritual para las cosas que nunca he hecho. Tengo un ritual para mirarme al espejo. Y tengo otro para cuando me baño. Les digo ritual pero son rutinas. Ritual suena más poético y romántico. Rutina suena gris y apagado. No tengo ningún problema con el gris, de hecho me gusta mucho su neutralidad, su falta de personalidad, pero su fuerte actitud. El gris no es un color, no es luz, no es sombra, el gris es lo que todos queremos ser, pero que no podemos, porque somos una plastilina mal amasada. Pero cuando unís todos los colores de la plastilina, se pone gris. Por eso todo es una paradoja. Todo"

No es plagio si yo misma lo escribí. Aunque ya no sea esa misma.