miércoles, octubre 02, 2019
77
Históricamente el dos de octubre es un día terrible para mí. No recuerdo lo particular ni los detalles de los anteriores años pero permanece en mí las sensaciones de desespero. Esta mañana, como las mañanas de los últimos días, desperté pensando que estaba en mi casa, que ya no es mi casa, supongo. Desperté desubicada y por un breve momento un intenso miedo me sobrepasó. Extraño Cali, extraño el sentimiento de familiaridad, extraño mi gato, extraño el calor pero, ciertamente no extraño la incertidumbre que acá no siento. El dos de octubre es un día terrible, un día terrible que parece respetar los límites políticos. Hoy no parece ser un día terrible, hoy es un día frío.
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