jueves, abril 14, 2016

34

He estado postergando esta entrada. Sacando excusas sobre porqué no puedo escribirla. "No la tengo bien pensada" "No es el momento adecuado" "Quiero escribir sobre otra cosa primero". La verdad es que no había escrito esto porque, en mi estúpida cabeza de niña, en mi pensamiento infantil, aún creo que de algún modo mi papá va a volver.

Creo que esto es como antes, cuando él se iba a trabajar a otra ciudad y volvía porque se aburría sin nosotros. Creo que es como cuando se fue a vivir a la finca y estoy esperando el fin de semana para ir a verlo. Creo que me va a llamar cuando estoy dormida para que le pase a mi mamá al teléfono. Creo que aún puedo hablar de chistes con él y que me llame "patas de grillo" y yo le diga a él "care cusumbo". No puedo creer aún que esté muerto. No quiero. No puedo.

Mi vida se sentía bastante vacía antes; pensaba que no tenía sentido alguno y estaba acá esperando a morirme. No me imaginé que pudiese sentirse más vacía. Ya no tiene punto dormir. A veces espero volver a alucinar y que sea él mi aparición, poder palparlo de nuevo, así sea mentira. Maldita sea lo extraño tanto. Y cada día es peor. Dormir en su habitación es tan extraño, tan ajeno; pensé que o me ayudaría superándolo o lo haría insoportable. Pero es una habitación más, y ahora es mi habitación, con mis cosas adentro, pintada con el color que quise y con la cama que yo escogí.

De él sólo quedan fotos y recuerdos. Nada más. No quiero olvidar su voz o como estaba conformado su rostro, no quiero olvidar cómo se sentía cuando agarraba la mano de él, no quiero olvidar cuando silbaba, el sonido que hacían sus pies al caminar, no quiero olvidar nada, pero lo estoy haciendo. Cada día que pasa me veo pensando menos en él, y lo odio, porque antes podría simplemente abrir una puerta y verlo acostado con su inmensa barriga, su perenne barba, sus pies extremadamente blancos, sus torpes y grandes manos, sus ojos verdes mirándome. Extraño tanto su risa, dios. Haría cualquier cosa porque volviera. Mataría, robaría, mentiría, lo que fuese.  No creo que este muerto. No puede estar muerto. Yo lo necesito. Lo necesito acá. Vivo. Por favor.

Nunca me va a ver graduar. No volveré a ver más partidos del Cali de la misma manera. Ni siquiera el color verde. Nadie va a decirme Gabyta como él lo hacía. Nadie va a hacerme el único caldo que me gusta. No voy a descargar más episodios de Bonanza. No voy a poder peinarlo de nuevo. Ya no hay que hacer silencio en la noche. Ya no va a estar en más cumpleaños míos.

Recuerdo que decía que iba a esperar a que mi papá muriera para suicidarme. A veces creo que por decir eso fue que sucedió tan pronto. También me arrepiento de haber dicho eso. Ver a mi mamá sufrir es la segunda peor cosa que me ha ocurrido en la vida.