jueves, diciembre 05, 2019
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Siento que no hice un duelo. No, estoy segura que no lo hice. Las dos primeras semanas les dije a todos y todos me apoyaron. Después pensé que no debía ser cansona y dejar de hablar de ello parecía una buena idea, un tiempo prudente para organizar mis ideas. Y luego comencé a salir con alguien más, con un tocayo, "Eureka" pensé "voy a resignificar su nombre", y después ya ni pensaba en eso. Hasta ahora que estoy de nuevo acá, y hay tantos lugares manchados con su aura, y que el tocayo parece deslizarse de mi vida (sin ser un evento dramático). El ir y venir entre estas dos ciudades me desgasta porque usualmente no sé cuándo vuelvo y cuándo voy; mi vida sin horario ni calendario parece ser increíblemente terapéutica pero por supuesto llega diciembre y consigo trae el peso más aberrante de todos: mi amor extravagante por las festividades que va de la mano de la gente que amo y la gente que amo que inevitablemente incluye a personas que ya no están, como él. Ese sentimiento de fastidio cuando me di cuenta de su interés (para mí, culpable y pequeño) por saber de mi bienestar. Pues qué podría decir, estoy bien, de alguna manera u otra soy la campeona de "eventualmente estaré bien" y de "a pesar de todo estoy bien", porque sí, en eso no se equivocan, soy fuerte y resiliente y valiente y optimista y estoy montada en un pedestal de supervivencia. Pero Navidad, a veces quisiera que alguien tomara el rol que yo misma me asigné, que organizaran las actividades que maquino para traer un poco de espíritu festivo a aquellos que tienen desesperanza en esta época, que me sostuvieran sin necesidad de yo estar casi derrotada. No puedo tener eso porque lo que pienso realmente es que perdí mi kindred spirit, y obvio me culpo pero sabés qué, no es mi culpa, es culpa de su debilidad, y es un defecto lo débil que es. Recuerdo toda la nutrición que le di y que dio resultados inverosímiles, lo mucho que creció y se fortaleció y, después recuerdo que me dijo que era difícil quererme y acompañarme en el mundo y eso es mentira, esa es su debilidad. Menos mal he aprendido (a las malas) mi valor y que quererme no es difícil, que soy increíble y tuve la fortaleza de correr de ese lugar. Sólo espero (porque como siempre, me es imposible odiar o desear el mal) que cuando él encuentre su kindred spirit este le corresponda y no le haga creer que es difícil quererlo, porque no lo es.