2018. Los números de los años se ven muy raros cuando no han llegado pero apenas es el presente parece dejar de importar. Como casi todo en la vida.
Este año promete ser mejor que los últimos tres sólo por el hecho de no ser los últimos tres. Sin embargo, comenzando y ya tengo noticias horribles. Pienso, que antes me hubiera desmoronado mucho, ahora me enoja, me molesta, busco una solución, pero no me importa realmente. No es el fin del mundo, y si lo fuese, ¡qué bueno! ¡es el fin del mundo!
Ojalá, de verdad, que yo sea mejor.