martes, mayo 10, 2016

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Todo comenzó con Britney Spears. No, realmente comenzó con Shakira. Shakira estaba en su breakthrough, pasaba de ser pop a ser más pop pseudo rock, se vestía de cuero y su cabello era más negro que mis sueños e ideales. Entonces con su popularidad surgió la rivalidad con Britney; en ese momento pensé que era así, ahora sé que Shakira no le llega a los talones a la princesa del pop pero, de verdad pensé que eran rivales entonces siempre apoyaba a Shaki en todo, su música era mi himno, y su movimiento de caderas era mi transición de niña a prepuber. Pero sucedió el momento que partiría mi vida en dos, descubrí un nuevo mundo de música y con esto mi personalidad cambió, mis gustos, mis pensamientos, mis opiniones, todo se vio definido por un vídeo musical: Whenever, wherever de Shakira Mebarak.

La primera vez que escuché la canción fue en español, y como era el hit del momento me obsesioné. Luego me di cuenta que tenía una versión en inglés, y ya antes había escuchado el rock clásico de mi tío en inglés, era un idioma tan encantador, entonces la escuché. La versión en español era mejor. Un día en las noticias vi un encabezado "Britney Spears tiene vídeo similar a Shakira". ¿¡QUÉ!? Esa Britney no tiene vergüenza, ¿copiarle a mi amada barranquillera? Y fui al café Internet que quedaba a la vuelta.

Lo que vi nunca jamás lo voy a olvidar. El baile sexual de Britney sobre una Harley Davidson, arrastrándose en el suelo, usando un cuero terriblemente ajustado. Dios. ¡Y la canción! Su tono característico pero era mucho más grave y me daba piel de gallina. Busqué la letra, tenía que saber qué decía, pero en los resultados me salía una tal Joan Jett. Qué es está basura. Google no sabe buscar. Pero algo pasó y le di click en la canción original. Joan sagrado rostro Jett. Recuerdo que se me fue toda la hora que pagué de Internet escuchando a Joan. Volví a mi casa transformada. PUNKSNOTDEAD.

Lo que siguió fue descubrir el punk y darme cuenta que no era una anarquista, que UK me parecía bien con su monarquía. Mi hermano me influenció bastante, comencé a escuchar metal y tampoco me animaba mucho la idea de las drogas y el alcohol. Terminé mi búsqueda en Queen. Ya los conocía por sus temas más populares, pero las canciones que hablaban de reinas, bicicletas y gordas fueron las que me conquistaron. Y cómo el punk no está muerto seguí escuchándolo, hasta llegar al postpunk (ahí se quedó media alma mía). Luego transicioné al antifolk (y mi otra media alma se estacionó).

Ahora, después de estar reacia a escuchar de nuevo música en español, me he ablandado y escucho prácticamente todo. Volví a mis raíces poperas y soy increíblemente feliz ahí. Escucho música que me haga bailar de nuevo, lo necesito. Incluso canto las baladas que ponen en la radio, canciones que no pondría yo sola.