Desde que recuerdo lo mío ha sido escribir.
Aprendí a escribir antes de entrar a estudiar, y escribía todo, escribía en todo lugar, escribía donde no debía y dónde tocaba. Escribir era lo mío. Otros tenían el fútbol, dibujar (qué envidia siempre le cargaré a ellos), vender, y más cosas de las que la gente se llena. Lo mío era escribir porque lo único que sabía hacer era leer.
Por supuesto, escribo terrible. Conjugo mal los verbos, pongo mal los adverbios, vuelvo cualquier palabra un adjetivo y los tiempos verbales me los paso por el orto. Pero escribir es lo mío. He escrito blogs desde que tenía 10 años. El primer blog que recuerdo, era un fanfic... de los Jonas Brothers. Luego tuve un fanfic de Harry Potter. Mi mejor amigo de la infancia me ayudaba con ese. Él ya no vivía en el segundo piso entonces nos enviábamos correos con las temáticas, corrigiendo errores de trama y creando situaciones. Dejé ese blog porque estaba escribiendo más sobre mí que sobre cómo Hermione había decidido volver al mundo muggle. Comencé a escribir sobre mí entonces, y la gente comenzó a leerme. V sobretodo. Ella es una de mis heroínas escondidas; no sé si me recuerde, si sepa que me tiene agregada en facebook, si sabe que los kilómetros no eran nada cuando nos leíamos y nos comprendíamos, si supo qué tan importante fue cuando me dijo su verdadero nombre. Después estuvo Dani. Ay Dani. No creo que sea posible sentir tanto por alguien a quién nunca has visto en persona, pero Dani rompió los paradigmas y fue gracias a él que ahora tengo a alguien en Bogotá y a alguien en Francia, sin Dani los extraños serían extraños. También estuvieron otros, que pasaron y no olvido sus pequeños detalles, sus tics, sus seudónimos. Clau, que ahora es famosa, y fue la primera amiga de blogger que tuve; su pasión por la lectura me parecía y me sigue pareciendo esperanzadora, porque ella estudió Ingeniería pero eso no impidió que siguiera leyendo y escribiendo sobre libros. Algún día, estoy segura, que en vez de leer un comentario con su nombre, leeré un libro firmado por ella.
Escribir me ha traído problemas. Como cuando escribí cómo me sentía para no decirlo y de todos modos la persona involucrada se dio cuenta; aún tengo rabia porque leyó lo que no debía y, porque yo dije cosas que no debía. Pero el problema más grande que me trajo fue cuando alguien me amó por lo que escribía, por lo que decía, y pensó que yo era sólo eso. Pero no lo soy.
Escribir es lo mío, pero escribir no soy yo.