lunes, octubre 26, 2015

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Antes quería mucho volver a quién era antes de la enfermedad. A ser la que pesaba 60 kilos y tenía más de 60 amigos. Pero con el tiempo me he dado cuenta que no sólo estar enferma me ha cambiado, sino también las experiencias que he tenido desde ese momento. Me he dado cuenta quiénes realmente comprenden el cambio no beneficioso egoísta y quiénes apoyan que uno diga que no a lo que uno no quiere. Desde que pasó tengo suficientes preocupaciones reales como para estar preocupándome por cómo los demás se sienten al respecto de mis decisiones. "Si no le gusta, váyase" y efectivamente se han ido. Ya pocos dicen que "tenemos que salir un día de estos" porque esperan que el esfuerzo sea de uno. Dicen que les alegra saber de uno pero ellos no hacen ningún esfuerzo, y es más, son los que construyen la pared entre ambos. Tal vez soy más cínica ahora, tal vez soy peor persona, más odiosa, tal vez. Pero lo que sí soy ahora es menos tonta.