martes, octubre 20, 2015

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Ya no me da para hacer descripciones. Pero no es porque no pueda, soy perfectamente capaz, es porque no quiero. Si describo cada detalle siento que me quedo más en la imagen que en la sensación, y no quiero contar historias para otros, sólo quiero escribir.

En la feria del libro me encontré con un escritor algo reconocido. Más bien él me encontró a mí. Acababa de comprar a Baudelaire, se me acercó y me preguntó si ya lo conocía o era la primera vez que lo leía. Me quedé en shock por dos segundos preguntándome si de verdad el escritor me hablaba a mí y sólo dije "me parece conocido usted". Dijo que tal vez en otras ferias y me volvió a preguntar, le respondí que lo había leído pero que no tenía sentido porque me era muy difícil entender la poesía. Se río y dijo que él tampoco la entendía pero que ese era el punto de la modernidad, vivirla no entenderla. Pienso igual. Me recomendó otro libro (que ya tengo, pero me dio pena decirle eso) y se despidió con un "nunca dejes de leer". Fue tan pequeño el intercambio que dudo sea significativo pero sucedió en la primera vez que salía de casa en una semana. "Cosas increíbles pasan cuando dejas la cama".