Estamos en la casa de tu hermano. El diseño cambia cada unos minutos pero nunca deja de parecerme la casa de tu hermano. Entras por el patio, sabía que ya venías, me duele tener que mantener esto secreto, no entiendo el porqué. Estás más delgado, más apático, me intentas calmar justificando toda esta treta pero tus argumentos son como hielos en mitad de la calle en Julio. No te quedas mucho tiempo ¿o yo me voy? Creo que no alcanzamos a despedirnos y estoy muy triste, no entiendo nada pero es lo que quieres así que no protesto.