martes, julio 25, 2017

51

Al principio me sorprendía cómo otros olores me recordaban por algunos segundos su extasiante aroma.


Luego eran los pensamientos, no necesitaba otras variables para sentirlo; lo traía a mi deseo.


Estaba bajo mi control, pero como un virus se esparció y llenó cada ranura de mi cerebro.


Después yo apestaba a él.


Mi piel relucía el olor de su mañana y anochecer.


Crece bajo mis uñas, no es ni siquiera la ilusión a su perfume; estoy cubierta de sus partículas.


Sólo soy su fragancia.